Empieza a tomar forma la conexión marina

Conexión submarina en el Golfo San Matías: quién es BUZCA, la firma de ingeniería colombiana que conecta el FLNG de Southern Energy antes de la llegad

La firma de Colombia, con más de medio siglo en ductos submarinos y monoboyas, fue adjudicada para los trabajos de conexión submarina de la terminal en el Golfo San Matías. Sumó al operador argentino Bahía Grande y su buque BG Warrior. Es la obra física que debe estar lista antes de que arribe el primer buque licuefactor

por Marina Cappiello 9 Junio de 2026
9 Junio de 2026
BUZCA Soluciones de Ingeniería, una compañía con sede en Cartagena de Indias y más de cincuenta años de actividad en obras submarinas.
BUZCA Soluciones de Ingeniería, una compañía con sede en Cartagena de Indias y más de cincuenta años de actividad en obras submarinas.

La conexión submarina del primer proyecto de licuefacción flotante de la Argentina ya tiene a su integrador de ingeniería marina. BUZCA Soluciones de Ingeniería, una compañía con sede en Cartagena de Indias y más de cincuenta años de actividad en obras submarinas, fue adjudicada para los trabajos del sistema de cañerías que vinculará a los buques licuefactores en el Golfo San Matías, la terminal que impulsa el consorcio Southern Energy en la costa de Río Negro

Aguas abajo de esa adjudicación, BUZCA incorporó a un operador argentino: Bahía Grande, que aportará su buque BG Warrior para el apoyo logístico marino.

El dato pasó casi inadvertido entre los anuncios del desarrollo de gas natural licuado, pero ubica el foco en la capa menos visible del proyecto. Mientras la atención del mercado se concentra en el gasoducto terrestre de unos 470 kilómetros que unirá Tratayén con la costa rionegrina y en los cascos de los buques, la conexión submarina es el tramo del que menos se habla y, a la vez, una de las obras que condiciona el primer gas. 

La participación de Bahía Grande, según informó la propia empresa, se enmarca en los trabajos previos a la llegada del buque licuefactor Hilli Episeyo, prevista para 2027.

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BUZCA Soluciones de Ingeniería, una compañía con sede en Cartagena de Indias y más de cincuenta años de actividad en obras submarinas, fue adjudicada para los trabajos del sistema de cañerías que vinculará a los buques licuefactores en el Golfo San Matías. 

Un especialista de Cartagena con historial en monoboyas y ductos submarinos

BUZCA nació en 1969 como una empresa de buceo industrial y atención de emergencias submarinas, y con los años derivó en una solución integral de ingeniería marina, submarina y portuaria. 

Su catálogo de obras explica por qué aparece en San Matías: tendido de tuberías submarinas con revestimiento de concreto, construcción de estructuras de fijación en el lecho marino, instalación y mantenimiento de monoboyas y sistemas de anclaje, y armado de terminales de amarre para buquetanques. Es exactamente el tipo de trabajo que requiere una terminal flotante mar adentro.

El historial de la firma se reparte por el Caribe y el Golfo. Construyó y mantuvo terminales multiboyas para ExxonMobil en Belice y las Bahamas, instaló y dio mantenimiento a monoboyas para Ecopetrol en la costa de Colombia, atendió las plataformas offshore Chuchupa de Chevron en La Guajira y trabajó para Puma Energy y Alba Petróleos en El Salvador. Esa trayectoria en obras de amarre y conducción submarina es la credencial que la trae al primer proyecto de este tipo en la Argentina.

La aparición de un especialista del exterior en la conexión marina repite un patrón que ya se había visto en el tramo terrestre, cuando la fabricación de los caños del gasoducto quedó en manos de un proveedor de la India. La identidad del contratista, más que el anuncio en sí, es la pista que permite leer cómo se arma la cadena de obra del proyecto.

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BUZCA nació en 1969 como una empresa de buceo industrial y atención de emergencias submarinas, y con los años derivó en una solución integral de ingeniería marina, submarina y portuaria. 

La obra que el Hilli Episeyo necesita antes de 2027

El alcance que describió la compañía contempla un ducto subterráneo de acero de 30 pulgadas y un sistema de cañerías submarinas destinado a conectar a los buques licuefactores con las instalaciones de transporte y exportación. Sobre ese sistema operará el BG Warrior. 

Según informó Bahía Grande, el buque intervendrá primero en las tareas de zanjeo, donde se aloja la tubería, y luego en la colocación de los bloques de anclaje y de las mantas de protección que aseguran la estabilidad del conducto en el fondo marino.

El BG Warrior es un remolcador de manejo de anclas del tipo Anchor Handling Tug Supply. Tiene una capacidad de arrastre de 136 toneladas, una potencia superior a los 10.600 caballos de fuerza, posicionamiento dinámico DP2 y sistemas de lucha contra incendios y control de derrames.

La empresa, que comenzó hace más de treinta y cinco años en la pesca de calamar en el Atlántico Sur, reconvirtió su flota hacia los servicios marinos para la industria energética. "Es un orgullo para todo el equipo formar parte del proyecto de construcción de la terminal de licuefacción en el Golfo San Matías", señaló Andrés Jacob, presidente de Bahía Grande, al anunciar la incorporación.

La conexión marina es, en los hechos, una obra de sincronía. La conducción de Golar LNG, dueña de los buques, ya advirtió que el valor del proyecto depende de que el ducto y el casco estén listos a la par: si una pieza llega antes que la otra, no hay ganancia. En ese esquema, el tendido submarino, el amarre y los anclajes son el eslabón físico que debe esperar al buque.

El consorcio está liderado por Pan American Energy e integrado por YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar. Su arquitectura es enteramente marítima: prevé dos buques licuefactores frente a la costa rionegrina, con una capacidad conjunta cercana a los seis millones de toneladas anuales de GNL

La segunda unidad, el MKII que se construye en China, tendrá su propia conexión submarina, hoy en proceso de evaluación ambiental en Río Negro. Cada buque, en otras palabras, suma su propio tramo de obra bajo el agua, y con él su propia cadena de contratistas marinos. 

La adjudicación a BUZCA y la incorporación de Bahía Grande marcan que esa parte del proyecto, hasta ahora poco documentada, empezó a contratarse.

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